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Chris Duncan: El Saltador Incansable

24 Agosto 2005 165 views 3 comentarios
Texto y Fotos: Manuel Maqueda

Chris Duncan. El saltador incansable.

Chris Duncan es uno de los saltadores más fuertes y rotundos en el aire. Pero si por algo asombra es por su energía sin límite y por su pasión arrolladora.


El Dirt Jump en las venas

A sus 26 años, Duncan es uno de los dirt jumpers profesionales más experimentados. Pese a llevar 10 años en este mundillo, resulta muy reconfortarte comprobar como hay personas que aman de veras lo que hacen y a las que los años en el deporte profesional no les han arrebatado ni una pizca de frescura ni de ilusión. Si quieres ver a Chris Duncan feliz, lo único que tienes que hacer es darle una bici y ponerle a saltar.

En lanzamiento del modelo PHD de Gary Fisher, desarrollado con el asesoramiento de Chris Duncan, fue la excusa perfecta para llamarle y proponerle una sesión fotográfica en Marin County, donde trabaja como monitor para Bikeskills, una de las mejores escuelas de mountain bike de EEUU.

Sin embargo, al final, sería la montaña quien iría a Mahoma y no al revés. Chris llevaba tiempo queriendo conocer los campillos secretos de la zona de Santa Cruz, Aptos y Soquel. Así que unas llamadas bastaron para organizar un plan muy excitante: los hermanos Greg y Andrew Watts serían los anfitriones de Duncan en Aptos y le prepararían un mega tour de los campillos de la zona. Una razzia inmisericorde en la que Chris pondría a prueba su nueva PHD en los santuarios underground del dirt jump local.

Una máquina de saltar

Desde Marín a Santa Cruz hay dos horas de viaje en coche, pero Chris se metió el madrugón pertinente y a las 9 de la mañana, puntual como un clavo, ya estaba en Aptos. Su energía y entusiasmo contrastaban con los legañosos Greg y Andrew, recién salidos de la cama.

Nuestra primera parada eran los campos de polo de Aptos, donde se encuentran los únicos saltos legales del condado. En este capillo hay un típico “six-pack” (“pack de cerveza”) es decir, una ristra de 3 saltos (seis pinchos) bien construida y mantenida. Los Watts comenzaron a lanzarse el six pack y Duncan fue entrando al trapo. Al cabo de unas cuantas pasadas, los Watts hicieron una paradita para tomarse un respiro… pero no Chris. Chris Duncan es un saltador que va de menos a mas, y cuya reserva energética parece un pozo sin fondo.

A cada salto, Duncan parecía transmutado, electrificado. Llegaba al final de la ristra y, sin solución de continuidad, se daba media vuelta y esprintaba como un poseso hasta el inicio para volver a tirársela. Can-cans, tailwhips, back flips… una y otra vez, sin descanso, con avaricia. En un momento dado le grito “Chris, tengo un nuevo nombre artístico para ti? ¿Cuál? Me responde. “Chris ‘Duracell’ Duncan”. Los Watts se partían de la risa.

Un truco nunca visto

De pronto, vemos como nuestro incansable conejito Duncan-cell ataca el segundo salto como un poseso, despega y, ante nuestra incredulidad, se marca un perfecto 360 look-down; un truco de BMX que nunca antes había sido realizado con una mountain bike. Chris viene hasta mi exultante, chorreando sudor, con relámpagos azules brotando de las yemas de sus dedos. Quiere que le muestre la secuencia del histórico momento en mi cámara digital. Satisfecho, sonríe, aprieta los dientes y sale como un rayo a repetirlo. Una, dos, tres.. hasta 5 veces seguidas, con un derroche de fuerza y entusiasmo verdaderamente espectacular.


Pulsa en la imgen para ampliarla. -mm.

Todavía quedan muchos lugares que visitar, así que los Watts y yo arratramos a Duncan fuera del campillo. Mientras conducimos hacia nuestro próximo destino, Chris me va contando algunas batallitas, pero mi cabeza está en otro lugar. No puedo dejar de pensar en la demostración de pasión y disfrute del dirt jump que acabo de contemplar.

En el escondrijo secreto

Los hermanos Watts nos han conducido hasta un escondrijo en medio de un tupido bosque de encinas, fresnos y madroños. Aprovechando la pendiente del terreno y una especie de túnel natural entre los árboles, los freeriders de Aptos se han fabricado una larga ristra de pinchos que se integra armoniosamente con el bellísimo entorno. La ristra tiene forma de L: hacia el final del recorrido, un salto exige cambiar de dirección en el aire 90º hacia la izquierda. Además, una rama situada a unos cuatro metros del suelo obliga a tener cuidado para no quedarse colgado del árbol como un jamón.

Encadenar esta ristra no es nada fácil y Duncan hace unas pasadas de tanteo antes de sentir de nuevo como la energía cósmica de lugar le posee y le convierte en una máquina de saltar. No cabe duda que Duncan hoy ha salido de casa con las pilas de iones de lito cargadas a rebosar. Se le ve sobrado, marcándose unos tabletops y can-can verdaderamente escalofriantes. En el aire, sus gestos son casi militares, robóticos, llenos de rotundidad.

Dirt Surfing con vistas

La cámara de fotos echa humo, los cascos chorrean sudor y ha llegado el momento de hacer un receso para fagocitar algo. La taquería mejicana Los Gordos es al freeride como el café Gijón es a la literatura, y allí nos dirigimos para llenar la panza.

Saciado el apetito, nos encaminamos a la siguiente parada en nuestro recorrido: una ristrilla erosionada y medio abandonada, pero que tiene el aliciente de hallarse al borde del mar, sobre los acantilados que festonan lugares como Pleasure Point, Shark’s Cove, Capitola…. Si eres surfer, estos nombres te sonarán. Hace cuatro décadas, estas rompientes vieron cabalgar a Jack O’Neill sobre su longboard con los primeros prototipos de su gran invento: el traje de neopreno.

Lamentablemente, el fuerte viento que sopla sobre la bahía de Monterrey imposibilita saltar a placer. Menos mal que allí al lado hay una cerca de madera que proporciona un estupendo wallride con vistas al mar y que permite tomar unas instantáneas de gran belleza.

En un momento dado, alguien se asoma al borde del acantilado y descubre qu
e un par de rubias despampanantes han decidido bañarse en pelotas justo debajo del wallride, lo cual interrumpe de inmediato la sesión fotográfica.

Territorio Comanche

Tras esta pausa para admirar la fauna costera Californiana, ponemos rumbo a nuestro último destino del día: un campillo meridional que bordea el territorio Comanche de los saltadores de Watsonville.

Esta ristra es muy exigente, con un peralte inicial que exige clavar la recepción del primer salto, fluir perfectamente en el peralte y bombear fuerte con el manillar antes del siguiente despegue. En su tramo final, la línea se bifurca y, si se gira 90º en el aire, se puede tomar un ramal lateral que termina con un complicado fru-fru sobre el tronco de un sauce.

Antes de comenzar a saltar, hay que llevar a cabo delicadas negociaciones con los centuriones del lugar. Superados estos trámites, comienza el espectáculo y algunos chavales entran al campillo con sus bicis de dirt de 20 pulgadas, uniéndose a otros con sus mountain bikes. El pique entre los jumpers locales y Duncan se salda con el abandono por agotamiento por parte de todos, excepto nuestro incombustible héroe.

Sólo la puesta del sol y la bajada de la temperatura consiguen que Duncan se baje de la bici y dé por concluida la expedición. Es increíble el número de horas que Chris se ha pasado saltando y haciendo los trucos más difíciles. Lo mejor de todo es saber que ha disfrutado cada salto como un verdadero enano y que ha quedado encantado con su periplo por esta zona. No te pierdas la entrevista que nos concedío antes de regresar a Marín.

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Entrevista con Chris Duncan

El Mundo de la Mountain Bike: Hay quien dice que saltar es una experiencia muy breve. Como es posible que unos segundos en el aire te llenen tanto.

Chris Duncan: La belleza del salto está en sentir la energía, las palancas de fuerzas actuando sobre tu cuerpo y tu bicicleta. Dominarlas, buscar ese punto perfecto de equilibrio a través de la técnica. No es sólo el tiempo en el aire lo que cuenta: las sensaciones de control y equilibrio te acompañan todo el tiempo.

Qué te define como dirt jumper.

Como saltador, me guío por lo que me pide el cuerpo, no por lo popular o vistoso que sea determinado truco, ni por las modas. Se trata de hacer lo que en el momento me apetezca de verdad y me sienta a gusto haciendo.

Cuál es tu punto débil

A veces, en un concurso de saltos, llega un punto en el que no veo más allá del concurso y me dejo llevar por la presión. Entro en una especie de túnel y pierdo un poco esa faceta intuitiva de la que hablaba.

A quién o a dónde acudes en busca de inspiración para tus trucos..

Mi inspiración es indirecta, abstracta. Por ejemplo, obtengo mucha inspiración de las películas, a través de las historias y los personajes.

Cuál es la última película que te ha gustado tanto que has ido a verla por segunda vez.

El Aviador

Quienes son tus bikers favoritos.

Huy, qué difícil.. hay tantos. Sé que si te digo uno voy a acordarme de otro al rato y a lamentarlo. Mira, mi biker favorito es el que monta a menudo y lo hace para enriquecer su vida y su alma.

Ahí queda eso. Háblanos del peor piñazo que has tenido.

Una vez que me rompí el esternón con el manillar. Me ocurrío al comienzo de mi carrera y, en el fondo, fue una buena experiencia: me enseñó a ser muy metódico en mi preparación, a no dejar nada al azar y así minimizar los riesgos

¿Qué logros destacarías en tu carrera?

Enseñar a la gente a saltar es algo que me aporta tanta satisfacción que diría que el haberme hecho instructor es uno de los mayores logros de mi carrera.

Si no fueses un biker profesional ¿qué harías?

Si me haces esta pregunta hace unos años no habría sabido qué responder, pero desde que soy instructor tengo claro que haría algo en el campo de la orientación personal: consejero, psicólogo, entrenador..

¿Qué faceta tuya sorprendería a los demás conocer?

El hecho de que soy hipersensible respecto a los sentimientos de los demás. Tengo mucha empatía.

¿Y no eres un juerguista como los demás jumpers?

Me corrí tantas juergas de joven que un buen día decidí hacerme abstemio. Y hasta hoy no he vuelto a probar el alcohol. Ahora lo que me gusta es pasar tiempo con mi chica y hacer cosas más tranquilas.

¿Cuáles fueron peor y el mejor momento de tu carrera y porqué?

El peor momento fue en 1999, cuando me proclamé campeón de EEUU de dirt jump en 20 pulgadas. Al día siguiente, recibí una llamada diciendo que había un error en los puntos y que, en realidad, yo no era el ganador. Ya tenía en casa una bici que me habían regalado, el trofeo, etc. pero vinieron y se lo llevaron todo. Fue muy duro aceptar aquello. El mejor momento de mi carrera fue cuando llegué un punto en que me di cuenta que lo feliz que me hace montar en bici y me di cuenta que lo demás es secundario. Poderme dedicar al dirt jump profesionalmente es la alegría de mi vida.

Y hacia dónde ves qué va este deporte.

Una pregunta muy buena. Veo que las nuevas tecnologías de suspensión van a permitir saltar a gente menos experimentada con un mayor margen de seguridad, siempre y cuando reciban la instrucción adecuada.

¡Gracias Chris!

MUY PERSONAL

Una bebida:

Agua mineral con gas

Una comida

Pizza

Una película

El Aviador

Un lugar para vivir

Cualquier sitio donde haya palmeras.

Un lugar para ir de viaje

Cualquier sitio donde haya palmeras (risas).

¿Con qué personaje famoso te gustaría salir a montar?

Me gustaría enseñar a saltar a un músico famoso que tocase muy bien un instrumento.

Bueno, a ver, tienes que concretar. Venga, elige uno -excepto Ray Charles, por razones obvias

(Risas) O Mike Jagger que está demasiado cascado (risas). Venga, me quedo con Jack Jonson.


Presentación

Gary Fisher PHD 2006

El Mund
o de la Mountain Bike tuvo del lujo de contar con la experta ayuda de Chris Duncan para presentar el modelo PHD, una de las bicicletas de dirt jump mejor pensadas y más evolucionadas del mercado.

“La idea que me inspiró para desarrollar esta bicicleta fue el disponer de un puesto de mandos de BMX en una bici de 26 pulgadas. El diseño del tubo horizontal es esencial para facilitar los trucos en los que el biker se mete entre la punta del sillín y la pipa de la dirección.” comenta Chris Duncan.

El cuadro PHD destaca por las monstruosas vainas cuadradas, forjadas en frío y que permiten el guiado interno de los cables, para evitar enganchones. El material empleado en los tubos horizontal y diagonal es aluminio ZR9000, mientras que el resto es 6061. La pipa es de 1,5 pulgadas. “A lo largo de los años he visto muchas bicis fallar, así que he transmitido mis experiencias a los ingenieros de desarrollo para garantizar una construcción a prueba de bombas” añade Chris Duncan.

Un detalle llamativo son las placas de protección removibles, elaboradas en acero inoxidable, e instaladas sobre el tubo diagonal y la vaina izquierda. El cuadro estará disponible en tres tallas -en la más pura tradición BMX- en las cuales las dimensiones y comportamiento del triángulo trasero son idénticos y sólo varía la geometría delantera.

Presentación

Componentes Bontrager Big Earl

La apuesta de Bontrager por el freeride se llama Big Earl, una nueva línea de componentes diseñados para el uso y abuso propios de esta disciplina.

El Mundo de la Mountain Bike tuvo ocasión de ver los componantes Big Earl en acción sobra la PHD de Chris Duncan. De todos ellos, nos quedamos con las ruedas, las cuales equipan unas llantas verdaderamente impresionantes y unos bonitos bujes. A continuación, te facilitamos la descripción de la línea completa (los pesos no están declarados, salvo los de neumáticos y potencia.)

Juego de ruedas: llantas de 32 mm de pared, elaboradas en Al 6061T6. 32 radios de acero inoxidable. Compatibles con rotores Saint o estándar. Buje trasero compatible con eje Saint o estándar. Eje delantero estándar o pasante de 20mm.

Neumáticos: 2,5 o 2,7 pulgadas, componente Gum-bi y camisa Stability Control optimizada para estabilizar los aterrizajes- o elaborada en Kevlar para aligerar el peso (2,5 = 1200 g ; 2,7=1,350 g.)

Potencia: Aluminio 6061-T6 forjado y mecanizado. Mordaza de 31,8 mm. Disponible en 50 y 70 mm (250 / 280 g).

Manillar: Aluminio 7075-T6 con acabado anodizado, 31,8 mm de diámetro, 710 mm de ancho, 50 mm de elevación en los puños, ángulo de 4º ascendente y 7º de retraso.

Tija: Aluminio 7075-T6 con acabado anodizado y tornillería anticorrosión.

Bielas: Compatibles con el sistema ISIS, elaboradas en aluminio 6061T6 forjado en frío con roscas de pedal en acero inoxidable y defensas de aluminio 7075-T6 anodizado.

Sillín: Railes reemplazables de cromoli hueco, forro de kevlar y punta redondeada para facilitar los trucos.

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