El Beso del Papa
Texto y Fotos: Manuel Maqueda
El Beso del Papa
Si quieres conocer la relación entre el difunto Papa y el mountain bike tendrás que leer hasta el final del artículo.
Se nos ha muerto Juan Pablo II. En Paz descanse. Sea cual sea tu religión, tu visión de la Iglesia o tu valoración del difunto Papa (en estos temas prefiero no entrar y soy respetuoso de todas los puntos de vista) ha fallecido un hombre importante el cual, tendrás que reconocer, se tomó muy en serio su oficio y derrocho energía durante todo su papado.
Este Papa era infatigable. No paraba viajar hasta los confines más remotos del planeta. En los titulares de prensa se leía ‘El Papa en Burundi’ o ‘El Papa en Letonia’, y todos corriendo a por el atlas a ver dónde rayos estaban esos países.
Una de las cosas que más me gustaban del difunto Papa era su costumbre de besar el suelo al llegar a un nuevo país. Bajaba de la escalerilla del avión vestido de un blanco impoluto, se agachaba, plantaba las manos en el mugriento suelo de la pista de aterrizaje y besaba el suelo solemnemente. Creo que es un gesto bonito y que le honra.
Poco imaginaba el Papa que su característico gesto daría nombre a una de las formas más hilarantes –y dolorosas- de caerse de la bicicleta.
Bien sabido es que cuando pegas una empuntada (también llamado salir por las orejas) tienes dos “opciones” (si los pedales automáticos te lo permiten): la voltereta o el salto torero por encima del manillar.
En muy contadas ocasiones, estas dos maniobras salen limpiamente y uno cae con los pies en el suelo, como un gimnasta.
Lo normal es que la voltereta (que puede ser frontal o con medio tirabuzón) termine en costalada o culada. Y el salto torero (que puede ser interior, exterior o torero estricto, según cierres, abras o traigas a un lado las piernas en el aire) puede terminar en planchazo (muy frecuente), costalada, culada o… en el famoso y temido beso del Papa.
El gesto lo dice todo. Caes a cuatro patas, sobre manos y rodillas. Hasta aquí tiene buena pinta. El problema es la inercia que lleva tu cabeza y que hará que plantes los morros en el suelo. Si tienes la cabeza grande, tienes todas las papeletas de la rifa para llevarte un buen piñazo. Si la tienes pequeña o hueca, quizás te libres.
Veremos si el nuevo Papa retoma la costumbre. Sería un punto a su favor. Sin embargo, vosotros que ya habéis protagonizado un beso del Papa intentad no volver a hacerlo. Seguid pedaleando y sonriendo (aunque os duela). Hasta el próximo mes.
Cuéntanos tus más sonados piñazos pinchando en ‘comments’.









Buenísimo!! Me parto juas juas
Goyo
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