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Death Valley: El Valle de la Muerte

21 Julio 2004 161 views 4 comentarios

Texto: Manuel Maqueda.
Fotos: Mark Drobac y Manuel Maqueda

DEATH VALLEY: El Valle de la Muerte

Al este de las Montañas Rocosas, no lejos de parques nacionales como Yosemite, Kings Canyon y Sequoya hay un rincón de EEUU olvidado de la mano de Dios. Un lugar de una belleza natural terrible donde el ser humano no ha podido más que hacerse un hueco precario y austero. Este el relato de un viaje en bicicleta de montaña por las peladas serranías, ramblas, cañones, médanos y lagos salados del Valle de la Muerte.


Lago Panamint. MD

Esta región desértica aloja el punto más bajo de Norteamérica (86 m bajo el nivel del mar), el cual, paradójicamente, se encuentra atalayado al oeste por la arista helada del formidable Monte Whitney , cuyos 4,418 metros de altitud le convierten en la cumbre más alta de los EEUU, excluyendo Alaska. Entre ambos puntos se disponen varias cadenas montañosas (Inyo, Panamint, Amargosa, Argus…), que añaden más desnivel y complejidad, si cabe, a una zona torturada por inverosímiles diferencias climáticas y altimétricas.

Temperaturas de 50ºC a la sombra no son raras en Death Valley., al igual que tampoco son raras las heladas y ventiscas las serranías circundantes. Pocas plantas y animales son capaces de sobrevivir en este ambiente. En las estepas situadas al oeste del valle abundan los pintorescos árboles de Joshua y las ontinas, arbustos que, secos y arrancados por el viento, ruedan perdidos por las llanuras. Minas abandonadas, lagos secos, yacimientos de bórax, manantiales ferruginosos, emanaciones sulfurosas y pueblos fantasma jalonan un paisaje que parece sacado de otro planeta.

¿Flores en el desierto?

Mi amigo Mark Drobac, veterano biker curtido en los senderos californianos, escuchó con perplejidad mi propuesta de equipar dos bicis de doble suspensión con transportines especiales, cargarlas con alforjas e ir a destrozarlas por esta perdida esquina del mundo, donde casi nadie hace mountain bike. “Me parece tan raro que tendré que aceptar”, fue su respuesta.

¿Y qué cosa hay más rara que la lluvia en el desierto? Precisamente un considerable aguacero nos recibió nada más llegar. La primera noche de acampada fue tensa, contemplando indolentes las goteras de nuestra tienda y esperando ser arrastrados en cualquier momento por alguna de las rarísimas pero implacables riadas que se producen en estas zonas.


Alabama Hills y Sierra Nevada de California. MD

El resultado de estas lluvias, sin embargo, fue el sutil pero inmediato verdeo de los arbustos, el brote de miles de plantitas, y la aparición de muchas de flores de todos los colores.

Los insectos también quisieron aprovechar el chubasco para realizar su cortísimo ciclo vital y no hacían demasiados reparos a la hora de alimentarse de los pocos seres de sangre caliente que por allí deambulábamos.

Un terreno exigente para hombre y máquina.

El terreno de Death Valley es, en su mayor parte, bastante hostil a la práctica del mountain bike, ya sea por la presencia de arena o grava, o por la existencia de enormes extensiones de pista ondulada (la llamada “uralita” o“tabla de lavar”) causada por el paso de vehículos todo terreno. Además, en recorridos largos hay que cargar con mucha agua, ya que escasean las fuentes potables. Por todo ello, no es de extrañar que muy pocos bikers se aventuren por esta zona.

Por si fuera poco, las diferencias de altitud y de clima son impresionantes. En ocasiones llegamos a descender 2,000 metros de cota en apenas dos horas, pasando de una temperatura cercana a cero grados hasta el calor abrasador del valle.

Sin embargo, la aventura merece la pena. Los paisajes lunares, enmarcados por enormes montañas, son bellísimos. La sensación de amplitud y desolación es fantástica. Pedalear por estos lugares es una experiencia única, así como una excelente manera de poner a prueba nuestra resistencia y la de nuestro material.


¿Marte? No, Death valley. MM

Mark, como gran atleta que es, sufrió impertérrito los rigores de las brutales ascensiones y del penoso pedalear por zonas de terreno blando. Sin embargo, se mostró un tanto melindroso frente a las incomodidades propias de la acampada, a pesar de la esterilla hinchable extra gruesa que se trajo a cuestas –lo cual le valió no pocas burlas por mi parte.

En los primeros días realizamos acampadas y recorridos autosuficientes con alforjas, así como alguna escapada sin peso por zonas más técnicas y remotas. A continuación, dedicamos varios días más a montar por las sierras circundantes, ya sin alforjas y con la ayuda de un vehículo de apoyo.

Por ramblas y cañones

Muchos de los recorridos clásicos de Death Valley siguen los cursos de ramblas y cañones. Titus Canyon es uno de los más gratificantes ya que, tras los rigores de una larga llanura expuesta al viento y de un considerable ascenso, nos aguarda un descenso de 20 km por un angosto cañón hasta la depresión de Stovepipe Wells. En el camino encontramos extraños petroglifos y los restos de Leadfield, un pueblo fantasma.


Pueblo Fantasma. MM

Las ramblas que ascienden desde Badwater Basin (80 m bajo el nivel del mar) hasta los montes Panamint (3,370 m de altitud) ofrecen quizás los recorridos más duros, ya que ascendemos en plato pequeño sobre una grava suelta y traicionera en la que abundan piedras del tamaño de naranjas. Muchas veces nos quedamos atascados, en equilibrio sobre la bici durante un eterno segundo, hasta que una pedalada mágica nos impulsa de nuevo hacia delante. El descenso, flotando y derrapando sobre grava, esquivando rocas y cruzando diagonalmente cárcavas y regueros, es bastante exigente física y técnicamente pero muy rápido y divertido.

Cargados como mulas.

Channing Hammond, responsable de Old Man Mountain en Santa Bárbara, realiza artesanalmente transportines compatibles con bicis dobles y frenos de disco. La ausencia de anclajes en el cuadro no es problema, ya que los transportines apoyan directamente sobre el eje con ayuda de
un cierre rápido extra largo. Dos tirantes afianzan el conjunto a las vainas y horquilla; bien a los anclajes de los frenos V, si existen, o mediante abrazaderas -si el cuadro u horquilla son sólo para frenos de disco.

Nos intrigaba mucho ver cómo sobrevivirían los transportines que nos proporcionó Old Man Mountain a los interminables descensos y pedregales bajo el peso de las alforjas. Poco a poco fuimos bajando más rápido y nos fuimos atreviendo con terrenos más técnicos a pesar del peso. Lejos de ser cuidadosos, la verdad es que hicimos todo tipo de barbaridades, como si quisiéramos destrozarlos. Pero los transportines ni se movieron. Hubo que dar algún apriete a las abrazaderas, pero eso fue todo. La presencia de suspensiones y frenos de disco da así una nueva dimensión al ciclismo con alforjas y nos permite convertirnos en veloces bestias de carga.


Bien equipados: Transportines OMM, Fox X100 Terra Logic, Duopower y Santa Cruz Blur 2004. MM

Jugando a engañar a la tecnología

La válvula de inercia Terra Logic es un invento que supuestamente bloquea la suspensión delantera hasta que una fuerza procedente del suelo la activa. Una de las incógnitas de este viaje era el comportamiento de la horquilla Fox X100 Terra Logic en un terreno que alterna zonas de tierra dura y lisa como el asfalto con pedregales, trialeras y trampas de arena. ¿Sería capaz de activarse a tiempo la suspensión? Por si fuera poco, muchos de los kilómetros rodados serían con alforjas delanteras, lo que añadiría carga e inercia adicionales.

De nuevo mi escepticismo tuvo que rendirse a la eficacia de la tecnología. La X100 estaba dura como una piedra sobre terreno liso y, a la vez, era mantequilla sobre los obstáculos. Por más que lo intenté no pude engañar a la válvula de inercia, con o sin alforjas. En muy pocas ocasiones, cuando iba relativamente despacio sobre piedras pequeñas, noté ligeras transmisiones de energía al manillar, las cuales duraban sólo una fracción de segundo. Aparte de esta anécdota, la X100 se mereció un 10 en rendimiento: suave, progresiva, rígida, fiable… Las únicas pegas de esta horquilla son su altísimo precio, la ausencia de control de rebote lento y, en menor medida, su peso, ligeramente superior al de otras horquillas.

Made in Spain

Otro gadget que nos llevamos al desierto fue el sillín español Duopower, en lo que era su estreno en el single track americano. Este sillín de peculiar diseño va a estar ahora disponible en el mercado USA de la mano de Rieter. Su exotismo llamó mucho la atención de Mark y de cuantos bikers americanos lo vieron instalado en mi bici; todos querían probarlo. Ojalá se convierta en el nuevo sillín “cool” de EEUU.

En una nota aparte, también cabría mencionar que, escondido en mis alforjas, llevábamos un pequeño cargamento de chorizo ibérico - introducido en el país de contrabando- el cual fagocitábamos al final de cada jornada con verdadero deleite -a pesar de que las altas temperaturas se encargaron de irlo friendo lentamente en sus propios jugos. Para Mark era su primera experiencia con este manjar, al cual se aficionó rápidamente. Cuando se terminó el chorizo, Mark llegó a rebañar con los dedos y a chupar la grasilla roja que pringaba el envoltorio, lo cual le aseguré que le otorgaría muchos puntos cara a la obtención de una eventual nacionalidad española honoraria.


Explorar las minas abandonadas es un juego muy peligroso. MM

Peligrosas minas y pueblos fantasmas.

A finales del siglo XIX, un número de pueblos empezaron a surgir de la noche a la mañana en torno a minas de oro más o menos rentables. Carteles y pasquines demenciales, plagados de exageraciones, eran difundidos en las ciudades para atraer a incautos y buscavidas hasta el infierno de Death Valley. Típicamente, estos asentamientos tenían un ciclo vital que oscilaba entre seis meses y cinco años. Uno de los más tardíos, grandes y longevos (10 años) fue Skidoo, el cual llegó a contar con cárcel, almacén general, burdel y otras comodidades de la vida moderna.

Hoy Skidoo no es nada. Alguna bota perdida, una lata oxidada, los restos de un coche abandonado y lleno de balazos, son los únicos vestigios que encontramos, junto con las ruinas de los dos molinos donde se machacaba el mineral con enormes pistones de hierro. Los caminos que conectaban minas y molinos serían hoy senderos ideales para pedalear, sino fuera por las peligrosas simas que hay excavadas por todas partes. Las más grandes, de hasta 3 metros de diámetro y 50 de profundidad, han sido cubiertas con redes de cable de acero para evitar la caída de animales. Pero más vale no despistarse. Si bien las simas son verdaderas trampas mortales, en algunas de las bocaminas de la montaña se puede entrar a pie, incluso en bici, si se lleva iluminación. Huelga insistir, sin embargo, en los riesgos que esto conlleva, dado su estado de completo abandono y precario apuntalamiento.


Hace falta estar loco para cruzar las redes de cable que cubren las bocaminas abandonadas. MD

A la sombra de Mount Whitney

Como colofón a nuestro viaje por el Valle de la Muerte decidimos acudir al vecino Lone Pine, pintoresco pueblo desde el que parten las ascensiones a Mount Whitney (4,418 m) techo EEUU, excluyendo Alaska. Entre Lone Pine y las montañas se disponen las Alabama Hills, unas extrañas colinas cuyas caprichosas formaciones graníticas recuerdan a La Pedriza en Madrid o a Montserrat en Cataluña.

Los senderos de esta zona tienen el encanto añadido de las impresionantes vistas de las montañas nevadas, entre las que descuella el impresionante espolón rocoso de Mount Whitney. Paras mí, además, suponían le realización de un sueño: volver en bicicleta a las estribaciones de esta montaña que había ascendido a pie en dos ocasiones.


Por las Alabama Hills. Al fondo: Mount Whitney, 4.418 m. MD

Tras los pasos de John Wayne y Spieldberg

Las Alabama Hills han sido escenario del rodaje de numerosas películas, series y vídeos: El llanero Solitario, La conquista del Oeste, Start Trek V, Joshua Tree.. Es curioso pensar que estas humildes rocas han recibido visitas de personajes como John Wayne, Steven Spieldberg o Bono y que también han sido escenario de interesantes batallas, como la que libró Kevin Bacon contra los gusanos gigantes en Tremors.

Curi
osidades aparte, la zona ofrece posibilidades que van desde hacer freeride por las peñas, recorrer los caminos que serpentean entre las formaciones o darse un hartón de ácido láctico ascendiendo por alguna de las pistas que trepan hasta los lagos alpinos y collados de las Rocosas.

Vuelta a casa

La última noche de acampada en las Alabama Hills fue fría y serena bajo una hermosa luna llena que hacía relucir las cumbres nevadas. Sólo los aullidos de los coyotes rompían el silencio de la noche.

Mark, como de costumbre, daba vueltas sobre su gruesa esterilla hinchable tratando en vano de encontrar la postura ideal. Yo por mi parte, completamente magullado y con dos costillas fisuradas tras una caída, yacía insensible al pedregoso suelo, y me evadía de mis dolores físicos contemplando como las nubes, iluminadas por la luna, cubrían y descubrían las estrellas a intervalos.

Amaneció al fin y, tras un abundante desayuno en un típico diner de Lone Pine, emprendimos el regreso. La música country de la radio del coche nos acompañaba mientras surcábamos millas y millas de desierto entre árboles de Joshua por una carretera perfectamente recta . Nadie hablaba, pero no hacían falta palabras. Sabíamos que la austeridad salvaje de estos paisajes nos acompañaría siempre.

Manuel Maqueda, para el Mundo de la Mountain Bike nº13

Death Valley National Park

Fotos Death Valley

Lone Pine & Eastern Sierra

Old Man Mountain

Alforjas.net (distribuidor de Old Man Mountain en España)

Fox Racing Shox

Duopower

Santa Cruz Bycicles

4 comentarios »

  • Anonymous said:

    El viaje parece una pasada… algo peligroso, pero impresionante. Tu artículo me ha gustado mucho.
    Gracias,
    LG

  • Anonymous said:

    Hace dos anos estuve a punto de ir al Valle de la Muerte… Manuel, el que me tenia que acompanar, se puso enfermo y no pudimos ir. Leyendo tu articulo no te puedes imaginar lo mucho que me han crecido los dientes. Aunque se que el Valle va a estar ahi y que cada ano va a tener flores que ofrecer a los aventureros como tu.., y como yo(?).
    Gracias por un articulo maravilloso
    …poetico, comico,inteligente.
    LQ

  • Anonymous said:

    Me a gustado mucho tu reportage, te invito a entrar en nuestra web: http://www.accmic.com
    Chippie

  • Manuel Maqueda said:

    Gracias Chippie, mola mucho vuestra web. Los videos están muy bien, se nota que os lo habéis pasado pipa haciéndolos.

    Me alegra que le deis tanta caña al mountain bike en Castelldefels. Si venís por Santa Cruz dadme un toque y salimos a montar.

    Si queréis, podéis poner un link en vuestra web a mi artículo de Death Valley, Red Bull Rampage o lo que os dé la gana.

    Buen pedaleo, un saludo.

    Manuel Maqueda

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